domingo, 24 de abril de 2011

Desechos radiactivos, no gracias

Continúan las protestas contra una compañía minera australiana que construye la mayor planta de procesamiento de minerales con subproductos radiactivos cerca de esta central localidad de Malasia.
La corporación Lynas despachará minerales de "tierras raras" de su mina en Port Weld, en el oeste de Australia, hacia su planta de procesamiento en Gebeng, un puerto pesquero fuera de esta ciudad malasia, 250 kilómetros al norte de Kuala Lumpur.
Las "tierras raras" son minerales que contienen elementos del bloque "f" de la tabla periódica y que eran hasta hace poco raramente utilizados debido a la dificultad de separarlos.
Los manifestantes sostienen que la planta producirá grandes cantidades de desperdicios tóxicos como el torio radiactivo, que supone un peligro para ellos y las futuras generaciones.
Pero Lynas y el gobierno de Malasia sostienen que el contenido de torio de los desechos será bajo, totalmente manejable y que no representará ningún problema para la salud porque se utilizará alta tecnología y los últimos equipos de control de emisiones radiactivas.
La compañía señaló que almacenará los desperdicios en "contenedores fuertes y seguros" en un área de poco menos de 4,8 hectáreas cerca de la planta hasta que se encuentre una solución permanente.
La legisladora de esta ciudad Fuziah Salleh, quien encabeza la protesta, se niega a apoyar el almacenamiento de desperdicios en su distrito o en cualquier otro lugar de este país.
"Malasia no debe ser un basurero de desechos radiactivos. Queremos que Australia se los lleve", indicó.
Los temores sobre la radiación son infundados porque el óxido de Port Weld suele tener un bajo contenido de torio, reza un comunicado divulgado por Matthew James, director de comunicaciones de Lynas.
"La materia prima es segura, no es tóxica ni peligrosa", apuntó.
Pero Salleh cuestiona la declaración de James. "El contenido de torio es alto", aseguró, lo que fue confirmado por funcionarios australianos, añadió.
Los minerales de "tierras raras" se utilizan en equipos de precisión como computadoras portátiles, televisores de pantalla plana, teléfonos celulares y misiles.
La demanda aumentó desde que China, que controla 95 por ciento de la producción, impuso en junio de 2010 controles a la exportación para conservar recursos y abastecer el mercado interno.
Lynas tiene previsto comenzar la producción en Gebeng en septiembre tras recibir el último permiso del gobierno. La compañía prevé exportar minerales raros por unos 91.300 millones de dólares al año, a partir de 2012.
Malasia ya tuvo una planta de "tierras raras" hace 30 años en el septentrional estado de Perak, lo que agrava la protesta contra Lynas.
La planta ubicada en Bukit Merah debió cerrarse tras registrarse un aumento de problemas congénitos y de leucemia entre recién nacidos de la zona.
Todavía se está limpiando el torio de Bukit Merah, almacenado en bidones bajo tierra, en pozos de poca profundidad, lo que prueba los peligros a largo plazo del mineral.
"Lynas puede venir e irse, pero nosotros tendremos que lidiar con los desechos durante muchas, muchas décadas", arguyó Salleh.
Pero la compañía alega que el contenido de torio de la materia prima que usará es 50 veces inferior a la empleada en Bukit Merah. "Eso se debe a la geología única de la mina Mount Weld", indicó James.
El gobierno y autoridades de Lynas tratan de disipar los temores de la población con varios encuentros realizados en marzo y este mes para explicar y clarificar la actividad de la compañía.
La población local, pescadores, agricultores, pequeños empresarios, profesores y funcionarios, señala que está abierta a los testimonios de expertos sobre la seguridad de la planta, pero insisten en que la compañía debe llevarse los desperdicios de torio.
"Los desechos no deben almacenarse aquí ni en ningún otro lugar de Malasia", señaló el pescador Yusuf Ahmad. "Por qué no procesan el mineral en Australia y almacenan los desechos ahí", preguntó, utilizando el argumento generalizado aquí de que Lynas se instala en Gebeng porque no pudo conseguir todas las licencias de producción en su país.
"Queremos trabajos y progreso, pero no queremos desperdicios nucleares. Mire lo que ocurre en Japón", añadió Yusuf, refiriéndose al desastre atómico ocurrido en ese país tras el terremoto y tsunami del 11 del marzo.
Lynas probablemente se mudó a Kuantan por las severas leyes ambientales de Australia y la presión del influyente Partido Verde, dos factores de los que Malasia está libre, indicó Salleh.
Pero la compañía sostiene que la planta, cuya construcción ascendió a 220 millones de dólares, obtuvo todos los permisos necesarios para operar en Australia, y que se mudó a Kuantan para aprovechar las buenas condiciones del puerto, la fuerza de trabajo y la abundancia de agua, entre otros recursos.
El gobierno está deseoso de que Lynas comience sus operaciones porque necesita inversiones extranjeras y promover nuevas industrias que utilicen los minerales de "tierras raras" que producirá la planta.
La creciente oposición de la población es un gran dolor de cabeza para el gobierno que se esfuerza por ganar su apoyo.
También existe el temor de que la planta de Gebeng tenga consecuencias negativas sobre el turismo, consolidado en la costa oriental de Malasia, que alberga algunos de los paisajes más bellos del país.
"Los ingresos del turismo acusarán el golpe cuando se sepa que una planta que dejará desechos de torio funciona cerca de la costa", dijo Vincent Lau, quien vive a 30 kilómetros del área.
La población local no está convencida del "costado seguro y manejable" del torio. Las protestas continuarán hasta que no se encuentre una solución permanente para los desechos tóxicos.

70 muertos en las protestas de Siria

Al menos 70 personas murieron en las protestas que tuvieron lugar hoy por toda Siria exigiendo el fin del régimen del presidente Bahsar al-Asad, y que contaron con la participación de miles de manifestantes después de la oración del mediodía en las mezquitas.

En algunos casos, las fuerzas de seguridad, incluido el Ejército, disolvieron las protestas con medios antidisturbios, incluidos gases lacrimógenos, pero en otras ocasiones usaron fuego real.

La concentración de Damasco contó con una participación relativamente reducida, de sólo unas tres mil personas, pero fue disuelta sin contemplaciones en pocos minutos mediante una actuación enérgica de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, se registraron al menos tres muertos, siendo las primeras víctimas mortales en la capital desde que se iniciaron los desórdenes el 17 de marzo.

Durante la oración previa a la concentración, el imán de la mezquita del barrio de Midan criticó al régimen y advirtió que Dios se vengará de quienes están causando las muertes. Los imanes de otras mezquitas arengaron a los fieles de una manera similar, estimulándoles a manifestarse.

Prácticamente todas las localidades de cierto tamaño tuvieron su manifestación del Gran Viernes, como se denominó la jornada de hoy. Algunas informaciones que transmitieron los activistas daban cuenta de decenas de muertos, hasta más de un centenar, en todo el país, aunque estos datos no pudieron contrastarse debido a las limitaciones y a la censura que han impuesto las autoridades.

Unos 15 muertos en Izraa

Una de las localidades donde se registraron más muertes fue Izraa, que está cerca de la ciudad de Deraa, donde se iniciaron las protestas. En Izraa hubo al menos 15 muertos, según fuentes sanitarias y algunos activistas. En Duma, cerca de Damasco, hubo al menos ocho muertos. En el suburbio damasceno de Moadamia, otros ocho muertos. En Zamalka, cinco y en Harasta, cinco.

En Homs, que ha sido el lugar más caliente durante la semana, las protestas también contaron con miles de sirios. En esta ciudad del centro del país, los activistas dieron cuenta de al menos 15 muertos. Al caer la noche había numerosas personas atrapadas entre los edificios de los barrios de Bayada y Bab Amar, y se escuchaban disparos de francotiradores apostados en los tejados.

En las ciudades de mayoría kurda de Qamishli y Amuda, en el norte, participaron al menos cinco mil manifestantes. Recientemente, el presidente Asad otorgó la nacionalidad siria a miles de kurdos que hasta ahora vivían en un limbo jurídico, pero esta concesión no ha servido para terminar con las protestas de los kurdos.

Concesiones del régimen

De hecho, las concesiones del régimen se han multiplicado en las últimas semanas, aunque no han reducido las protestas. El fin del estado de emergencia que ha estado en vigor durante casi medio siglo tampoco ha acabado con los desórdenes. Cuanto más ceden las autoridades, más exigencias tienen los manifestantes.

"¿Acaso el mártir Hatem Hana era un cristiano salafista?", se leía en una pancarta en la ciudad mediterránea de Baniyas, donde también se manifestaron algunos millares de personas. La pancarta hacía alusión a un joven muerto recientemente que obviamente no podía ser islamista salafista siendo cristiano.

El gobierno sirio no se cansa de repetir que grupos foráneos relacionados con el islamismo radical están dirigiendo las protestas, aunque es evidente que también hay grupos de las minorías kurda y drusa, y en menor número cristiana, que participan en las manifestaciones.

Los islamistas, en segundo plano

También es cierto que las consignas que se gritan son algunas veces religiosas, pero, como ocurrió en la revolución egipcia del 25 de enero, los islamistas prefieren mantenerse en un segundo plano y dejar la revolución en manos de laicos, aunque a muy pocos se les escapa que constituyen el sector más fuerte de la oposición, y que si ellos exigen democracia es porque están seguros de que las urnas jugarán a su favor, aunque su ideología no sea democrática.

El gobierno sostiene que los manifestantes, que se cuentan por millares, no representan al conjunto de la población. Y es cierto que las protestas no están siendo tan numerosas como en Túnez o Egipto debido a que buena parte de los sirios temen que una caída del régimen implique una caída en el caos y el descontrol, así como en el traspaso de poder de un régimen autoritario secular a los islamistas.

El régimen se encuentra contra las cuerdas y los manifestantes, como en el caso de Túnez o Egipto, han perdido el miedo a las fuerzas de seguridad. Hoy mismo en varias ciudades se gritaron consignas que indicaban que los sirios están dispuestos a dar la vida por solidaridad con Deraa y Homs, las ciudades donde se han registrado más muertos.

Aplastar las revueltas o abandonar el poder

El régimen tiene ahora dos opciones, o aplastar las revueltas con mano de hierro como ocurrió en 1982 en la ciudad de Hama, o abandonar el poder y confiar en que no estalle una guerra civil y que quienes vengan después no ajusten cuentas con el régimen.

Algunos analistas comentan que la administración estadounidense carece de una estrategia para el futuro de un país como Siria, que es crucial en la región. El miedo a que estalle una guerra civil es grande y hay informaciones que apuntan que muchos sirios están proveyéndose de armas procedentes de Líbano e Iraq.

Después de lo ocurrido hoy, le toca mover ficha al rais Asad, que se encuentra en la situación más complicada de su mandato y que no puede limitarse a practicar unos cambios puramente cosméticos como hasta ahora.

El presidente de yemen dejara su cargo en 30 dias

El presidente de Yemen Ali Abdalá Saleh ,podría dejar el poder del gobierno de Yemen en un plazo de 30 días,medida que le propusieron el Consejo de cooperación del golfo. Después de ya 32 años en el poder y en medio de una presión internacional el presidente dio su brazo a torcer, pero su condición fue que tuvieran inmunidad diplomática el y sus altos cargos,el partido del Gobierno Yemení informó a traves de su portavoz de que aceptaba la condición al completo.


La oposición acepta el plan de los países del Golfo solo en parte, ya que se niega a participar en un Gobierno de unidad nacional como prevé la propuesta. "La oposición da la bienvenida a la iniciativa con la excepción de formar un gobierno de unidad nacional", dijo el líder de la oposición, Yassin Noman. El otro gran escollo para cerrar el acuerdo había sido la inmunidad para Saleh, que la oposición se resistía a aceptar.

Tres meses de caos

"Quieren llevar el país a la guerra civil y nos negamos a ello", declaró Saleh durante un discurso pronunciado en Saná, antes de que su partido diera el sí al plan del CCG, según la agencia Reuters. El presidente instó a los jóvenes, que constituyen el eje de las protestas, a formar un partido político de acuerdo con la Constitución. "La seguridad y la estabilidad van en el interés de Yemen y de la región", añadió sabedor de que esa es la principal preocupación tanto de sus vecinos como de sus aliados occidentales, que han respaldado la iniciativa de aquellos.

Pero sus palabras también sembraron nuevas dudas sobre el grado de aceptación de esa propuesta. Yemen, dijo Saleh, "no va a aceptar ningún tipo de tutela". Anteayer, el presidente dio la bienvenida al plan y dijo que iba a cooperar "de forma positiva dentro del marco de la Constitución".

La situación en Yemen es caótica. Aunque la huelga general del sábado tuvo un seguimiento desigual, tres meses después de que empezaran las protestas, el país está paralizado, los ministerios no funcionan y empieza a haber problemas de abastecimiento.
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